Expertos del INTA proponen adelantar el Año Internacional de las Frutas y Verduras del 2026 al 2021

Ante los altos índices globales de obesidad que tienen a nuestro país en los primeros lugares en los rankings en la materia, la propuesta de investigadores del Programa 5 al día del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) es informar e incentivar sobre el consumo de este tipo de alimentos a partir de una campaña global preliminarmente planteada para el 2026. Las cifras son elocuentes: consumir 400 gramos de frutas y verduras ayuda a prevenir enfermedades como el cáncer y la diabetes, y su bajo consumo es uno de los 10 principales factores de riesgo de mortalidad en el mundo.

A pesar de los comprobados beneficios nutricionales y de salud que genera el consumo de frutas y verduras, a nivel global estamos entre un 20 y un 50 por ciento por debajo de la ingesta mínima recomendada por la FAO y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Justamente es este escenario el que investigadores y expertos del INTA de la U. de Chile quieren revertir pero no sólo desde la realidad local. Integrantes delPrograma 5 al día de dicho organismo –a partir del Grupo de Países de América Latina y el Caribe (GRULAC)-, están trabajando y haciendo gestiones en organismos internacionales para adelantar que el Año Internacional de las Frutas y la Verduras se desarrolle el 2021, y no el 2026 como está agendado.

Chile se está liderando la solicitud a las Naciones Unidas a través de la FAO de que se nombre y se adelante esta fecha para poder sensibilizar a la opinión pública y a los gobiernos sobre por qué consumirlas”, explicó Isabel Zacarías, académica del INTA.

¿Por qué tanto apuro? Los índices de obesidad y el impacto en la mortalidad mundial son elocuentes. En primer lugar, “la obesidad está aumentando a nivel global y especialmente está aumentando en los países en desarrollo y en los más pobres”, como advirtió el profesor del INTA, Fernando Vío.

En nuestro país, dice, la situación es crítica: “Chile está liderando en el mundo el tema de la obesidad. Estamos sólo después de Estados Unidos que tiene 39,6 por ciento de obesos, mientras que nosotros tenemos 34.4 por ciento y eso es algo absolutamente inaudito. Además, si le agregamos el sobrepeso, tenemos 74,2 por ciento”, detalló el investigador.

Por otra parte, el consumo reducido de frutas y hortalizas es uno de los 10 principales factores de riesgo de mortalidad en todo el mundo; y de acuerdo al “Global Burden of Disease Study”, anualmente 3,4 millones de fallecimientos pueden atribuirse a un bajo consumo de frutas y 1,8 millones, a dietas pobres en hortalizas.

Chile: una paradoja

En cuanto a nuestra realidad local, estamos frente a una paradoja según el profesor Vío. Esto porque “somos top one en el mundo en exportación de frutas, y en el país el consumo es muy bajo”.

Sólo el 15 por ciento de la población chilena consume 5 porciones de frutas y verduras al día, que es el mínimo. Eso significa que la gente está comiendo en Chile 1 o 2 porciones de frutas y verduras diarias, cuando debería comer a lo menos 5”, agregó el especialista.

A esto se suma otro récord: “somos los principales consumidores en el mundo de bebidas gaseosas azucaradas, superamos a México y a Estados Unidos. En todas las casas, por pobre que sea, existe una bebida gaseosa”. Además, somos el segundo país consumidor de pan después de Alemania.

Este es otro punto destacado por el facultativo: “una bebida gaseosa pequeña vale 600 pesos, y una gaseosa grande vale más de 1000 pesos, mientras que un kilo de plátano, que es importando, vale entre 600 y 700 pesos en las ferias libres. Un kilo de manzanas y de ciruelas también: o sea, el kilo de frutas vale lo que vale una bebida pequeña y la mitad de lo que  vale una bebida gaseosa grande”.

Estas prácticas están entrelazadas en la dimensión social y cultural, motivo por el cual resulta clave el rol de los gobiernos. Es importante su participación, señaló la doctora Zacarías, “porque hay que invertir en campañas publicitarias, en bajarle los precios y disminuir los impuestos a los alimentos más saludables –en este caso, frutas y verduras-, hay aumentar la producción, que también sea sustentable, además de evitar las pérdidas de alimentos”.

Respecto a este último punto, se estima también que un tercio de la producción de alimentos destinado al consumo humano se pierde, los cuales corresponden a nivel mundial a 1.300 millones de toneladas. De eso gran parte son frutas y verduras.

Salud y sustentabilidad

Si bien las frutas y hortalizas contribuyen considerablemente a la nutrición y salud humanas, otro factor a considerar es el rol que este rubro tiene en la seguridad alimentaria y en la generación de ingresos y empleos para los pequeños productores y los agricultores familiares.

A esto se suma otro dato no menor: la ingesta de estos alimentos es clave para prevenir enfermedades crónicas no transmisibles como las cardiopatías, el cáncer, la diabetes o la obesidad. Al respecto, como explicó el profesor Vío, “cuando se consume más fruta y verdura se desplaza y se consume menos los alimentos con alto contenido calórico de grasa, azúcar y sal, por lo tanto disminuiría la obesidad”.

Así, si bien impulsar el adelanto de esta conmemoración es un proceso muy largo, los expertos del INTA han seguido gestionando este cambio, esta vez de la mano de organismos públicos como el Ministerio de Agricultura.

En el mundo, Chile está liderando el tema de la obesidad, señaló el académico del INTA Fernando Vio.

En el mundo, “Chile está liderando el tema de la obesidad”, señaló el académico del INTA Fernando Vio.

Es importante la participación estatal, señaló la doctora Zacarías, porque hay que invertir en campañas publicitarias, en bajarle los precios y disminuir los impuestos a los alimentos saludables.

Es importante la participación estatal, señaló la doctora Zacarías, “porque hay que invertir en campañas publicitarias, en bajarle los precios y disminuir los impuestos a los alimentos saludables”.

Por: Francisca Palma
Prensa UChile

Una compra informada, es una compra saludable ¡Lee el etiquetado!

¿Tienes el propósito de llevar una vida más sana? Cuando vas a las tiendas y tienes ante ti varios productos que parecen similares, ¿cuál eliges?

Damos las etiquetas por sentadas, pero tienen una enorme importancia para nuestra salud y bienestar. Las etiquetas de los alimentos garantizan que los productos que compramos son lo que imaginamos que son y que son tan nutritivos como creemos. Las etiquetas nos informan sobre ingredientes y nutrientes.

Cada vez hay más comercio internacional y nos resulta cada vez más difícil saber quiénes son los productores de alimentos y de dónde proceden exactamente. Las etiquetas confiables ayudan a colmar esta laguna. La FAO y la Organización Mundial de la Salud (OMS) trabajan juntas a través de la Comisión del Codex Alimentarius para establecer las normas para el etiquetado de los alimentos a nivel mundial. Los países deben cumplir con estas normas al etiquetar los alimentos, en especial aquellos que se venderán en el mercado global.

Seis cosas que las etiquetas de los alimentos te ayudan a lograr:

1. Estar sano – Las etiquetas le ayudan a comprender la composición de sus alimentos: sus vitaminas, minerales, calorías, grasas, etc. Esta información es fundamental para asegurarnos de estar consumiendo alimentos que son buenos para nosotros. Con las etiquetas, podemos controlar nuestra ingesta de micronutrientes para evitar deficiencias, en especial las más comunes, como son la falta de hierro y vitamina D. Puedes controlar tu peso consultando las calorías y las grasas saturadas, limitar la ingesta de azúcar y sal y asegurarte de que estás siguiendo una dieta equilibrada. Todas estas medidas pueden ayudar a prevenir enfermedades, como la diabetes y ciertos tipos de enfermedades cardíacas.

2. Mantenerte a salvo – Cada año, más de 600 millones de personas enferman y 420 000 mueren como resultado de comer alimentos contaminados con bacterias, virus, parásitos, toxinas y sustancias químicas. Las etiquetas incorporan advertencias e información importante sobre las formas de usar un producto (por ejemplo, instrucciones de almacenamiento y cocinado), que son necesarias para garantizar la inocuidad de los alimentos.

La FAO y la OMS, a través de la Comisión del Codex Alimentarius, establecen las normas para el etiquetado de los alimentos a nivel mundial. Los países deben cumplir con estas normas al etiquetar los alimentos, en especial los que se venden en el mercado global. Izda: ©FAO/J. Belgrave; Dcha: @Shutterstock/Ekaterina Minaeva

3. Evitar comprar productos falsificados – La prevención del fraude es uno de los principales objetivos del etiquetado de los alimentos. Sin etiquetas con garantía internacional, los vendedores podrían engañar deliberadamente a los consumidores a través de una descripción falsa en el envase. Cuando compras chocolate, quieres estar seguro de que sea chocolate, o si es pescado, que se trate realmente del pescado indicado en la etiqueta.

4. Detectar ingredientes que podrían causarte reacciones perjudiciales –Las reacciones alérgicas a los alimentos afectan al 10-25% de la población en los países desarrollados. Entre los alimentos alergénicos más comunes figuran el maní, la soja, la leche, los huevos, el pescado, los crustáceos, el trigo y los frutos secos. Si no conoces los ingredientes de un producto, puedes comer algo que te cause una reacción alérgica, que en algunos casos son muy graves. Las etiquetas de los alimentos te permiten saber qué debes evitar.

5. Evitar el desperdicio de alimentos – La etiqueta alimentaria – ¡cuando se lee correctamente! – puede impedir el descarte de alimentos en buen estado. La indicación de la fecha en las etiquetas permite saber durante cuánto tiempo es seguro consumir un producto. Es importante para evitar caer enfermo por culpa de alimentos caducados. Sin embargo, también es cierto que confundir las fechas “de consumo preferente” y “fecha de caducidad” puede generar un mayor desperdicio de alimentos. En la UE, cerca del 10% de este desperdicio está relacionado con la indicación de la fecha. Educar a los consumidores y a los actores de la cadena de suministro puede ayudar a prevenir este despilfarro y mantener el objetivo de la indicación de la fecha de asegurar que los alimentos sean inocuos para comer.

Las etiquetas nos ayudan a entender la composición de los alimentos. Algo fundamental para garantizar que consumimos alimentos que son buenos para nosotros. ©FAO/Alessia Pierdomenico

5. Apoyar a los productores locales de alimentos – Ciertas etiquetas que indican el origen del alimento, por ejemplo, el Café de Colombia, el queso manchego (España), el té de Darjeeling (India) o el café Kona (Hawái, EEUU), pueden llamar la atención del cliente y aportar más valor al producto y, por lo tanto, al productor. Los consumidores tienden a identificar los productos típicos y locales con un lugar específico y atribuyen características, como sabor y calidad, a lugares geográficos. En un estudio realizado por el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) y la FAO, nueve productos con etiquetas de indicación geográfica lograban incrementar su precio final entre un 20% y un 50%. Hoy en día, los consumidores vinculan cada vez más la calidad con los orígenes geográficos y las tradiciones.

Las etiquetas de los alimentos son fáciles de ignorar cuando buscamos nuestros alimentos preferidos. Son solo uno de los muchos textos aparentemente aburridos que compiten por nuestra atención. Sin embargo, “la información es poder” y este poder puede ayudarnos a tomar control de nuestra salud. Puede que no te guste que le llamen “maniático de la salud” o “adicto a la comida basura”, ¡pero sin duda quieres que tus tomates se llamen tomates y a los manís les denominen así! Nos esforzamos por lograr un mundo donde haya alimentos para todos, y que se trate de alimentos inocuos. Sin embargo, sin este pilar fundamental, no podemos construir un mundo #HambreCero.

Fuente: FAO

Nos queremos todas saludables

Día Internacional de la Mujer: Taller de Autocuidado

El día 8 de marzo pasado y como parte de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, el Ministerio de Agricultura realizó una Jornada de Autocuidado en el salón Torres del Paine de dicha cartera.

A esta iniciativa fue invitada la Corporación 5 al Día Chile para contribuir con una interesante charla denominada “Necesidades Nutricionales de la Mujer a lo largo del Ciclo Vital”. La actividad contó con la presencia del Subsecretario del Ministerio de Agricultura, el Sr. Alfonso Vargas, además de la concurrencia de 70 invitadas.

En la charla, la Nutricionista de la Corporación 5 al día, Lorena Barrios, abordó temáticas de gran interés y especialmente atingentes a la fecha y al público, como por ejemplo: guías alimentarias para la mujer, nutrición en el embarazo, menopausia y vejez.

Además, para proyectar y desarrollar en forma activa el objetivo del autocuidado, a todas las asistentes se les entregó material educativo impreso, sobre lácteos, verduras, frutas y actividad física.

Un evento en donde las mismas mujeres pusieron el acento en sus necesidades nutricionales y de salud, porque se lo merecen y porque ellas son capaces de realizar lo que se propongan. Una gran experiencia para ellas y para todos.

Consejos prácticos para mantener una alimentación saludable

La «Estrategia Mundial OMS sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud» fue adoptada en 2004 por la Asamblea Mundial de la Salud. En ella se hace un llamamiento a los gobiernos, la OMS, los asociados internacionales, el sector privado y la sociedad civil para que actúen con el fin de promover la alimentación sana y la actividad física.

La composición exacta de una alimentación variada, equilibrada y saludable está determinada por las características de cada persona (edad, sexo, hábitos de vida y actividad física). No obstante, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una dieta saludable para el sector de la población, debe contemplar:

· Frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales (por ejemplo: maíz, mijo, avena, trigo o arroz integral no procesados).

· Al menos 400 g (o sea, cinco porciones) de frutas y hortalizas al día.

· Menos del 10% de la ingesta calórica total de azúcares libres, que equivale a 50 gramos (o unas 12 cucharaditas rasas) en el caso de una persona con un peso corporal saludable que consuma aproximadamente 2.000 calorías al día, aunque para obtener beneficios de salud adicionales lo ideal sería un consumo inferior al 5% de la ingesta calórica total.

Los azúcares libres son todos aquellos que los fabricantes, cocineros o consumidores añaden a los alimentos o bebidas, así como los azúcares naturalmente presentes en la miel, jarabes, zumos y jugos de frutas.

· Menos del 30% de la ingesta calórica diaria procedente de grasas. Las grasas no saturadas (presentes en pescados, aguacates, frutos secos y en los aceites de girasol, soya, canola y oliva) son preferibles a las grasas saturadas (presentes en la carne grasa, la mantequilla, el aceite de palma y de coco, la nata, la mantequilla clarificada y la manteca de cerdo), y las grasas trans de todos los tipos, en particular las producidas industrialmente (presentes en pizzas congeladas, tartas, galletas, pasteles, obleas, aceites de cocina y pastas untables). Se sugirió reducir la ingesta de grasas saturadas a menos del 10% de la ingesta total de calorías, y la de grasas trans a menos del 1%. En particular, las grasas trans producidas industrialmente no forman parte de una dieta saludable y se deberían evitar.

· Menos de 5 gramos de sal (aproximadamente una cucharadita) al día, lo que corresponde a 2.000 mg de sodio. La sal debe ser yodada de preferencia.

Fuente: OMS Agosto/2018

Mapa de Obesidad Infantil de JUNAEB 2018: Falta de una Política de Estado para enfrentar el aumento de la obesidad infantil

Dr. Fernando Vio del Río, Profesor Titular, Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), Universidad de Chile y Presidente de la Corporación 5 al Día Chile.

El Mapa Nutricional que cada año elabora la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (JUNAEB) desde 1987, vuelve a arrojar preocupantes resultados en la comunidad escolar: en el 2018, el 51,7% de los escolares presentaron sobrepeso u obesidad.

Los resultados acerca de la obesidad fueron: Prekínder 23,7%, Kínder 24,6%, Primero Básico 24,4%, Quinto Básico 27,7% y Primero Medio 14,7%.

Por primera vez se entrega el dato de Quinto Básico, que da 27,7% de obesidad, siendo mayor a las cifras de Prekínder a Primero Básico. Esto es grave, porque significa que al pasar de la educación preescolar a la básica, la obesidad continúa aumentando, siendo más alta en la preadolescencia.

En niños, los datos de Primero Básico que entrega el Mapa Nutricional de JUNAEB muestran que la prevalencia de obesidad es de un 24,4% para el año 2018, con un porcentaje de sobrepeso similar, resultando un 51,7% con exceso de peso. En adolescentes de Primer Año Medio, la obesidad que siempre se mantuvo relativamente baja, aumentó en forma importante en los últimos años: el 2011 la obesidad era de 8%; el 2016 aumentó a un 14%, el 2017 subió a un 16% y el 2018 se mantuvo en un 14,7%.

El año 2017, por primera vez JUNAEB entregó datos de obesidad “severa”, es decir, con 3 Desviaciones Estándar por sobre la mediana, de acuerdo a la Referencia OMS 2007. Estos datos muestran que un 8,1% de los alumnos de Primero Básico tiene obesidad severa (10,3% en los hombres y 5,8% en las mujeres), lo cual significa que un tercio de los niños obesos tiene problemas graves de obesidad, por lo cual muchos de ellos ya pueden estar con diabetes, hipertensión arterial o hiperlipidemias.

Causas, consecuencias y responsabilidades

A pesar de estos datos que demuestran que la obesidad infantil sigue aumentando en Chile, no hay una Política de Estado ni una conciencia por parte de las autoridades ni de la población para enfrentar este problema como prioridad, a pesar del alto costo que tiene y tendrá por el aumento en la Carga de Enfermedad de las principales patologías que nos afectan, que están directamente relacionadas con la obesidad y que son la diabetes, enfermedades cardiovasculares y cánceres.

Nuevamente la noticia aparece en pleno verano, al igual que la Encuesta Nacional de Salud 2016-2017 que fue dada a conocer entre las dos elecciones presidenciales. Pero esta vez no pasó desapercibida y la prensa se ha preocupado de dar amplia cobertura de los resultados y de lo que significa para el país.

¿Cuál es la causa de esta indiferencia colectiva y falta de prioridad?

Una reciente publicación de The Lancet Commission Report, da cuatro razones del porqué, a pesar del aumento de la obesidad en el mundo, no existen políticas adecuadas para enfrentarlas.

  • En primer lugar, señala la acción de las empresas nacionales y transnacionales de alimentos y bebidas gaseosas que son demasiado poderosas y con muchos recursos para oponerse a las medidas gubernamentales para regularsus actividades comerciales y modificarlas a través de políticas fiscales. En Chile, hemos tenido el ejemplo de la industria de alimentos enfrentada al gobierno por la Ley 20.606 del Etiquetado Nutricional.
  • La segunda causa sería la indiferencia de la población ante políticas frente a la obesidad. No existen grupos organizados de la sociedad civil que estén presionando para que se implementen estas políticas, lo que contrasta con el activismo en otras áreas, como por ejemplo en el caso del VIH/sida, medicamentos e incorporación al AUGE o GES de patologías, donde existe movilización importante de pacientes y familiares.
  • En tercer lugar está la falta de urgencia de este tema, que se va dando año tras año, en el largo plazo y no obliga a establecer políticas de emergencia, como es el caso de las catástrofes naturales.
  • Por último, señala Lancet, la obesidad se enfrenta como un problema aislado, cuando está íntimamente relacionado con otros como agricultura, seguridad alimentaria, producción de alimentos saludables y cambio climático.

La necesidad de producir más F&V y proteínas de origen vegetal para la salud humana y sistemas alimentarios sostenibles

Krishna Bahadur KC
Departamento de Geografía, Medio Ambiente y Geomática, Universidad de Guelph, Guelph, Canadá.

Un día, cuando el profesor de geografía Evan Fraser y yo observábamos una figura que mostraba la proporción de diferentes grupos de alimentos que se necesitaba comer para mantener una dieta saludable, según el modelo de Harvard Healthy Eating Plate (HHEP), me vino a la mente: ¿existe algún estudio sobre si hay suficientes frutas y verduras (F&V) producidas para adoptar la dieta HHEP y cuáles serían las consecuencias ambientales si adoptamos tal dieta?

Directrices de Harvard Healthy Eating Plate: 50% de los platos deben consistir en frutas y verduras.

HHEP informa que un plato de comida debe consistir en un 50% de F&V, el 25% de granos y el 25% restante deben ser proteínas, grasas y lácteos. Para responder a nuestra pregunta, comenzamos a explorar qué otras pautas nutricionales en todo el mundo se están recomendando para que estemos sanos. Algunos de ellas, como la FAO y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), recomiendan comer al menos 2.350 kilocalorías por persona al día. Otras pautas, como la Guía de Alimentos de Canadá (CFG), también sugiere el número de porciones requeridas de diferentes grupos de alimentos.

La producción de F&V es mucho menor de lo que deberíamos estar comiendo.

Después de ver varias recomendaciones de nutrición, fuimos preguntándonos cuál es la producción o disponibilidad agrícola mundial. Los datos de producción están disponibles en términos de masa o kilocalorías. Esto trajo otra curiosidad a la mente; sobre cómo calculamos la cantidad de porciones de comida que necesitamos para comer según el HHEP y comparar esto con nuestra producción actual. Pero, si convertimos masa o kilocalorías en el número de porciones, ¿tendríamos suficientes porciones de cada grupo de alimentos según la recomendación de HHEP? La respuesta es no.

Con el fin de alimentar a todos de acuerdo con las directrices del HHEP, la agricultura global tendría que producir 15 porciones de F&V por persona por día. Sin embargo, según datos de la FAO de 2011, solo se produjeron 5 raciones. El cálculo también muestra un menor déficit en la producción de proteínas, con 3 porciones por persona por día producido, comparado con los 5 recomendados por el HHEP. Sin embargo, otros grupos de alimentos como aceite y grasa, azúcar, leche y los granos, estaban siendo producidos en exceso.

Siguiendo este desajuste entre la sobreproducción de algunos grupos de alimentos y la subproducción de otros, una pregunta inmediata me vino a la mente: ¿cuál sería el uso del suelo y el impacto de los gases de efecto invernadero, si tuviéramos que adoptar la dieta HHEP hoy y en el futuro? Como nos dimos cuenta, los productores agrícolas del mundo no están cultivando suficientes F&V para alimentar a la población mundial con una dieta saludable. Pero también encontramos que necesitamos aumentar la producción de proteínas y, en ese caso, necesitaríamos tierras adicionales de uso agrícola para alimentar a la creciente población. Si la industria agrícola corrigiera inmediatamente sus desequilibrios y modificara su producción para alinearse a las prioridades con el HHEP, surgiría un nuevo problema. Liberaría 51 millones de hectáreas de tierra cultivable a nivel mundial, pero la cantidad total de tierra utilizada para la agricultura (incluyendo pastizales también) aumentaría a 407 millones de hectáreas. Como resultado, las emisiones de los Gases de Efecto Invernadero también aumentarían.
Por lo tanto, aumentar la producción de F&V debe ir acompañada de una menor dependencia del ganado para mantener el suministro mundial de alimentos sostenible. La pregunta puede plantearse de nuevo, ¿cómo?

La mejor ruta: un aumento significativo en la producción de F&V con un alejamiento de las proteínas animales.

Para explorar la posibilidad en este contexto, calculamos la proporción de proteína basada en animales existente con la proteína basada en plantas. Actualmente, a nivel mundial, el 84% de las proteínas proviene de fuentes animales y solo el 16% de las proteínas proviene de fuentes vegetales. Luego, exploramos la cantidad de tierra utilizada para producir esta cantidad de proteína animal y vegetal. En la actualidad, se utilizan 103 millones de hectáreas de tierras cultivables y 1.092 millones de pastizales para la producción de un 84% de proteína animal y alrededor de 36 millones de hectáreas de tierras cultivables para la producción de un 16% de proteínas vegetales. Por lo tanto, adoptar la dieta HHEP no ayudaría a desarrollar un sistema alimentario sostenible. No podemos imaginar un agroecosistema sin animales en él, porque los animales juegan un papel en el ciclo de los nutrientes en el ambiente y preservan la calidad de ciertos tipos de tierra. El mejor camino a seguir sería unir un aumento significativo en la producción de F&V con un alejamiento de la proteína animal. En este contexto, realizamos un análisis de escenarios de las tierras de cultivo y de pastoreo requeridas, para el presente y el futuro, si adoptamos un 20% de proteínas de origen animal y un 80% de proteínas de origen vegetal. Descubrimos que actualmente necesitaríamos 675 millones de hectáreas de tierra y en 2050 necesitaríamos 813 millones de hectáreas de tierra para producir las porciones de proteínas totales, lo que es incluso menor que la cantidad de tierra que se está utilizando hoy para producir nuestras proteínas.

Entonces, para concluir, si queremos avanzar en alimentación del futuro, siendo más saludables y sin aumentar la cantidad de tierra de uso agrícola, debemos hacer dos modificaciones, cambiarnos al modelo de Harvard Healthy Eating Plate y cambiar nuestro consumo de proteínas en base a ganado a uno en base a plantas.

*Fuente: The Global Fruit & Veg Newsletter, n° 39, January 2019.

Chile: buen exportador, mal consumidor de verduras y frutas

Nuestro país se ha posicionado como uno de los grandes productores y exportadores de alimentos, destacando en el ámbito de las frutas y verduras. Es tan así que la salida de alimentos a distintas regiones del mundo, se ha convertido en la segunda fuente de ingresos a nivel país.

¿Pero qué dicen los datos internos? Según la última Encuesta Nacional de Salud 2016-2017, sólo el 15% de los chilenos consume 5 porciones de frutas y verduras al día, que es la recomendación actual de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esto hace que el consumo de estos alimentos, con excelente contenido nutricional, deja bastante que desear a nivel país.

Desde sus inicios, el objetivo de la Corporación 5 al Día Chile ha sido promover el consumo de 2 porciones de frutas y 3 de verduras diariamente, a través del desarrollo de buenos hábitos alimentarios. Diversas han sido las acciones que la Corporación ha ejecutado desde 2004 a la fecha, con el compromiso de modificar y mejorar la calidad y el estilo de alimentación en nuestro país.

Bajo este mismo espíritu y con un carácter promotor, uno de nuestros colaboradores: la Confederación Gremial Nacional de Organizaciones de Ferias Libres, Persas y Afines (ASOF C.G.), ha dispuesto en su sitio web una plataforma de búsqueda nacional de ferias por comuna, con su ubicación y horario de funcionamiento. En este contexto, la Corporación 5 al Día Chile se ha coordinado con ASOF C.G. para aunar esfuerzos y hacer, a través de la difusión, que las ferias libres se fortalezcan y desarrollen como uno de los lugares por excelencia en donde podemos encontrar verduras y frutas con un excelente valor nutricional.

Una gran iniciativa ¿no? Bueno a continuación ponemos a disposición el vínculo, para todos y todas lo aprovechen al máximo:

Mapa Ferias

Un comienzo sano ¡Para un año feliz!

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¿Qué pasaría si comer más frutas y verduras estuviera potencialmente relacionado con lo felices que somos?

Todos somos muy conscientes de que el consumo de frutas y verduras está relacionado con beneficios para la salud, como un menor riesgo de enfermedades cardíacas, cáncer y presión arterial alta. Pero, ¿sabías que la ciencia emergente está haciendo conexiones entre personas que comen más frutas y verduras y los mayores niveles de felicidad, satisfacción con la vida y mejor bienestar mental?

Investigadores de la Universidad de Warwick analizaron hábitos alimentarios de 80.000 mujeres y hombres británicos. Durante un período de 24 meses, se descubrió que las porciones adicionales de frutas y verduras estaban asociadas con un aumento en los niveles de felicidad y que de 7 a 8 porciones por día era el número ideal.

Está bien, pero ¿cuánto más felices son estas personas? Según el estudio, si un individuo pasó de no comer ningún producto a comer ocho porciones por día, durante un período de 24 meses, experimentó un aumento de 0,24 en promedio en su puntaje de felicidad (puntuación de 1-10). Aunque puede que no parezca un gran impulso, el aumento puede compararse con la sensación de pasar de desempleado a empleado.

Más de 2.000 estadounidenses demostraron una correlación entre los días de la semana que comían frutas y verduras y los niveles de satisfacción con la vida y felicidad. Aquellos que reportaron comer frutas y verduras todos los días de la semana, fueron significativamente más propensos a reportar estar felices y satisfechos con su vida. Aquellos con la ingesta más alta, señalaron varios beneficios físicos, emocionales y sociales asociados con su consumo habitual, incluido el orgullo en sus elecciones, sentirse bien en sus actividades diarias, el alivio de enfermedades físicas y la confianza en su salud futura.

Con la estadística de que solo 1 de cada 10 adultos cumplen con las recomendaciones para el consumo de frutas y verduras, los investigadores (y nutricionistas por igual) esperan que esta información emergente aumente la motivación de las personas para consumir más frutas y verduras.

Entonces, este es el momento perfecto para hacer efectivos los deseos de Año Nuevo relacionados con la salud y comenzar a agregar más frutas y verduras a nuestra dieta.

Fuente: Fruits and Veggies more matters

Un reconocimiento a un trabajo en equipo

Hace pocos días la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), dio a conocer el primer informe de una nueva serie de documentos, que revisan las políticas públicas de salud de diferentes países seleccionados y, en esta oportunidad, fue el turno de Chile. Las actuales revisiones de Salud Pública de la OCDE, buscan generar un análisis profundo, a través de la entrega de recomendaciones de políticas para fortalecer las áreas prioritarias de los sistemas de salud de cada país seleccionado, destacando ejemplos que permitan el aprendizaje, a partir de experiencias y enfoques innovadores.

Con esta revisión de la Salud Pública en Chile, la OCDE persigue evaluar la realidad actual de nuestro sistema de salud y establecer retos futuros, valorando la eficacia de las políticas vigentes. Como parte de esta revisión, la Corporación 5 a Día Chile fue destacada en el capítulo número dos “Enfrentando la obesidad, la dieta poco saludable y la inactividad física”, en la sección “Campañas en los medios de comunicación”. OCDE resalta en la revisión, la extensa labor de la Corporación, desde el año 2004 a la fecha, en la promoción del consumo de frutas y verduras, incorporando a través del tiempo mensajes por medio del sitio web, RR.SS., radio y televisión. Además, la OCDE pondera positivamente toda la amplia gama de material educativo generado por la Corporación como afiches y folletos, y la coordinación del trabajo educativo en terreno: supermercados, lugares de trabajo y escuelas. Por último, destaca el trabajo en conjunto con el Ministerio de Agricultura, alianza que ha permitido ver el trabajo reflejado en varias publicaciones.

La OCDE afirma que las campañas sociales en los medios de comunicación masiva, son parte importante de las estrategias de salud, enfocadas a aumentar el consumo de frutas y verduras, y es el compromiso que la Corporación 5 al Día Chile ha adquirido en su larga experiencia.

Un reconocimiento que es el fruto del esfuerzo de muchos y que nos hace reafirmar nuestras convicciones y seguir trabajando con más ganas por un país más saludable y con un mayor consumo de frutas y verduras. ¡Vamos por buen camino!

Si quieres revisar el informe haz clic aquí

Seminario “Políticas Públicas para impulsar el acceso a frutas y verduras”

Los días 9 y 10 de enero se realizó, en el auditorio de las oficinas regionales de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el seminario “Políticas Públicas para Impulsar el Acceso a las Frutas y Verduras”.  El evento organizado por la FAO, el Ministerio de Salud (MINSAL) y Elige Vivir Sano, contó con invitados internacionales y nacionales de diversos sectores, que expusieron distintos temas relacionados con el acceso que posee la población al consumo de frutas y verduras. El objetivo de esta importante actividad es conocer y discutir en torno a las directrices y políticas públicas que puedan apoyar y mejorar la promoción y el acceso a estos beneficiosos alimentos, en la búsqueda de una alimentación más saludable y mejores hábitos alimentarios en la región.

En la cita, las autoridades del Ministerio de Salud, Ministerio de Agricultura, Ministerio de Desarrollo Social, FAO y Elige Vivir Sano, firmaron un acuerdo interministerial que dará un nuevo impulso a la promoción del consumo de frutas y verduras en Chile.

La corporación 5 al Día fue invitada a participar y en su representación, la Directora Ejecutiva, Isabel Zacarías, formó parte de la Mesa Técnica, tanto en el Conversatorio como parte de un grupo de trabajo ampliado, aportando su vasta y especializada experiencia en la promoción del consumo de frutas y verduras.

Sin duda otro paso más para avanzar en el mejoramiento de la dieta de los chilenos y en la difusión de los beneficios que trae para nuestro organismo, el consumo de 2 porciones de fruta y 3 de verduras, cada día.